Relatos, sueños y blasfemias.

Salir de aquí.

Despierta cada mañana y mira alrededor y todo está en su sitio. Que cada cosa esté en su sitio es una circunstancia o una consecuencia, pero no vale la pena que yo me ponga a pensar en ello porque si algo sé es que las cosas dejarán de estar en su sitio el día queSigue leyendo «Salir de aquí.»

El cuadro.

En el rellano, frente a los ascensores, la pared acristalada deja a la vista el interior de la estación y eso me parece un entretenimiento muy superior al que pueda ofrecerme el televisor de la habitación. Me detengo a observar las trayectorias de los viajeros, imagino sus orígenes o el motivo de sus viajes. LaSigue leyendo «El cuadro.»

Cucharilla.

He visto lo que haces con la cucharilla. Iba a buscar palabras —cerdo, mamonazo, insoportable pervertido, guarro, sucio degenerado, golfo— con las que describir en voz alta la bajeza y la sordidez que veo en ti cuando haces eso, pero hay dos peros: Ninguna alcanza un nivel justo. He salido del plano subjetivo un momentoSigue leyendo «Cucharilla.»

Abdomen.

Cuando ha llegado la hora del segundo café me he levantado del escritorio para ir a la cocina y al pasar por delante del espejo vertical de la entrada me he dado cuenta de que ya ni siquiera camino erguida. Hay una contracción abdominal permanente que me encorva hacia adelante como cuando interpreté a aquelSigue leyendo «Abdomen.»

Pavloviana.

Me clavo la uña del dedo índice en la zona más sensible del pulgar. Es el método más disimulable y portátil que he encontrado para infligirme dolor. Aprieto la uña contra la carne durante cuatro segundos. Y paro. En caso de que el pensamiento persista, repito. Un segundo más en esta ocasión. Si la ideaSigue leyendo «Pavloviana.»

Selfi.

Cuarenta y tres días lloviendo sin tregua dan para hacerse muchas selfis. Llevo diecinueve en lo que va de día y no termino de decidirme por una. La luz muerta de los días grises no facilita buenos resultados y me entretengo en encuadres, filtros y efectos, algunos verdaderamente ridículos. Otros tienen un pase. La fotoSigue leyendo «Selfi.»

Mentira.

Como un cilindro de acero macizo, una mentira que apuntale, mentira prótesis, sin florituras, sin adornos, que sirva para reforzar el muro, andamiaje, soporte, esqueleto, no para salir airoso, una mentira austera, sencilla, sólida, con peso, sin textura. Una mentira limpia, lisa, sin papel de regalo. Mentira-materia con la que se cierra una grieta, seSigue leyendo «Mentira.»

Tiempo de desierto.

Siete meses construyendo el coche. Empezaste de cero, es decir, de una hipótesis y de un breve fogonazo de ilusión que cayó como un regalo cuando encontramos el neumático. Recuerdo el brillo en tus ojos. Voluptuoso. Lubricante. Imposible de disimular. Confieso que a veces sentí envidia. Sobre todo al principio. Con el paso del tiempoSigue leyendo «Tiempo de desierto.»

Gris.

Acabo de despertar aquí. Aquí no sé bien dónde es. Enseguida recuerdo que hace tiempo que no lo sé. Ya no trato de averiguarlo. No veo, pero todo es gris. Yo soy gris. Aunque sé que este no es mi color, sino que es el color del que me impregna esto que respiro. Lo queSigue leyendo «Gris.»

Cargando…

Algo ha ido mal. Por favor, recarga la página y/o inténtalo de nuevo.


Sigue mi blog

Recibe nuevo contenido directamente en tu bandeja de entrada.

Crea tu sitio web con WordPress.com
Comenzar
A %d blogueros les gusta esto: